¿Estás listo para ser inversionista ángel?
Siete preguntas honestas. Responde sí o no — no hay truco de puntaje, solo un chequeo franco antes de firmar tu primer cheque.
Preguntas frecuentes
¿Esta es una evaluación científica?
¿Qué pasa si respondo "no" a las preguntas relacionadas con dinero?
Respondí sí a todo — ¿ahora qué?
Qué significa el resultado
La prueba del dinero va antes que todo
La única respuesta descalificante de esta autoevaluación tiene que ver con el dinero mismo. El capital que destines a inversión ángel debe ser capital que puedas inmovilizar de siete a diez años y perder por completo sin cambiar tus planes, tu vivienda ni tu retiro. Si ese dinero ya tiene una función — un enganche, una colegiatura, un fondo de emergencia — ningún entusiasmo por una empresa lo vuelve adecuado, porque el momento de la salida de una startup no lo controlas tú.
"No estás listo" es un calendario, no un veredicto
La mayoría de quienes hacen esta evaluación y salen mal no son inadecuados para siempre; van temprano. Las brechas habituales son un fondo de emergencia todavía sin armar, la falta de un núcleo diversificado detrás de la parte riesgosa, o no tener un plan realista para hacer más de una o dos inversiones. Cada una se arregla en un plazo conocido, y cada una sale mucho más barata de arreglar antes del primer cheque que después.
Estar listo igual significa empezar pequeño
Un resultado positivo significa que puedes empezar, no que debas desplegar de inmediato. El enfoque convencional es planear muchas posiciones pequeñas en vez de pocas grandes, esperar que las primeras te enseñen más de lo que te devuelvan, e invertir junto a inversionistas más experimentados — vía un sindicato o un SPV — antes de liderar algo por tu cuenta.